Justo Sellés


justo-selles Justo Sellés (Alcoy, 1969) es Ingeniero de Obras Públicas y Máster en Ingeniería de Puertos y Costas, profesión que ha ejercido durante los últimos quince años. Ha participado en numerosos proyectos de Ingeniería Marítima, tanto en su fase de proyecto como de obra, actuando como contratista, proyectista, consultor y director de importantes actuaciones costeras y portuarias. Su especialización profesional le viene por vocación y, aun así, no dudaría en abandonar su pasión marinera por salir en pos de la escritura. Desde 2005 que trata de arañar tiempo a su vida por dedicarlo a la literatura; así, en septiembre de 2008 terminó su primera novela: El llanto del petirrojo, una visión personalísima de Dios que a nadie deja indiferente.

Ambientada en las postrimerías del franquismo, en las –todavía hoy– recónditas tierras del Maestrazgo, El llanto del petirrojo desgrana lo esencial de la vida a través de los ojos del inocente y la memoria de quien se sabe desahuciado. Así es como Aquilino y su nieto, en su desesperada necesidad por saber de la muerte, descubren a un dios agazapado tras cada detalle de su obra; un dios deshumanizado, que ni habla ni siente ni escucha, tan sordo y en minúscula que algunos ciegos, por no reconocerse en él, arrugarán el ceño y se rasgarán las vestiduras.

El llanto del petirrojo ha sido finalista del premio Azorín de novela en su edición de 2009. Desde entonces que su autor trabaja incansable en un proyecto literario complicado y ambicioso a la vez que apasionante: Las lunas de Perputxent. Un cambio radical de estilo y de género literario con el fin de narrar los acontecimientos que ocuparon durante más de una década a dos de los monarcas más importantes de la Historia medieval española –Jaime I de Aragón y Alfonso X de Castilla– con Abu Abd Allah Muhammad ibn Hudayl, más conocido como al-Azraq, visir musulmán que gobernó el escarpado territorio que actualmente constituyen los valles más septentrionales de la montaña alicantina.

Las lunas de Perputxent desvela los pormenores en la conquista de un territorio declarado en permanente rebeldía donde, muy a menudo, el pacto y la tregua derivaban en emboscada, traición, destierro y muerte. Como no podía ser de otra forma, el autor enarbola el estandarte de la media luna y arremete contra la versión cristiana que nos legó Jaime I a través de su Libro de los Hechos.

Durante la fase de documentación previa, el autor ha consultado más de doscientos títulos y artículos con el fin de interiorizar el universo musulmán del Sharq al-Andalus durante los años centrales del siglo XIII. Asimismo, la necesidad por intimar con el protagonista le ha obligado a contemplar los mismos paisajes que emocionaron al visir, a recorrer los mismos caminos que cabalgara en sus días, siempre tras el ocaso, en trasnuytada, pernoctando en las ruinas de las que fueran sus atalayas, torres, alquerías y castillos. Todas estas vivencias las ha volcado en un blog privado a modo de making-off, para que el lector conozca de primera mano los entresijos de la Historia, el inmenso patrimonio arquitectónico andalusí y el proceso creativo que ha supuesto documentar este “proyecto de ingeniería literaria”.

Las lunas de Perputxent es –todavía– un embarazo literario. No obstante, al comprobar la evolución del embrión tras la primera ecografía, su progenitor ha manifestado: «si la novela no emociona, me retiro al monte o me suicido».